The Cranberries a medio gas en ‘Roses’

The Cranberries han vuelto 11 años después de su último disco, Wake Up And Smell The Coffee. A pesar del largo tiempo transcurrido, su nuevo álbum, Roses, mantiene exactamente el mismo sonido y la esencia del grupo. Es decir, si este trabajo se hubiera publicado años atrás probablemente habría sido igual (hay que tener en cuenta que se incluyen algunos temas que la banda compuso antes de dejar los escenarios). Sin embargo, esto no supone ningún problema, ya que la banda ha conseguido crearse una identidad propia. El fallo de Roses es otro: le falta fuerza. El disco no es todo lo que cabría esperar de un trabajo que debe marcar el regreso de una banda. La edición estándar contiene solo 11 canciones, de modo que se espera que hayan incluido sus mejores composiciones. Pero no es así.
El disco se abre de una forma estupenda. Conduct tiene una melodía progresiva que, aunque quizá se alarga un poco, funciona muy bien como primer contacto con el grupo tras varios años sin escuchar nada nuevo de ellos. A este tema le sigue el single Tomorrow, con un ritmo alegre y positivo en contraposición a su letra triste. A continuación, se puede escuchar Fire & Soul, una canción bastante sencilla pero que funciona bien. Más interesante resultan los tres siguientes temas. Raining In My Heart atrapa desde el principio gracias a la guitarra y a la voz de Dolores O’Riordan. Losing My Mind suena muy calmada hasta que el estribillo explota con las guitarras y la batería. Si acaso, le sobran algunos “Ah ah” del final. Este buen tramo de Roses termina con Schizophrenic Playboys, la canción más rock y potente del disco que debe de funcionar a la perfección en directo. Especialmente destacable es el violín que se le añade hacia el final para aportar todavía más intensidad.
La primera mitad de Roses resulta interesante. Sin embargo, todo lo que sigue le resta bastantes puntos al álbum. Show Me recuerda a éxitos pasados de The Cranberries, pero promete más de lo que da, y So Good cansa enseguida. Waiting In Walthamstow supone un sonido totalmente distinto a lo que se escucha en el disco. Los violines del inicio ya indican ese cambio. No obstante, la canción no llega a ese momento cumbre para el que parece que se prepara. Algo parecido le pasa a Astral Projections, que se queda a medio gas. El estribillo, lo más destacable, coge una gran fuerza, mientras que el resto de la composición es más flojo y tranquilo. El punto y final lo pone Roses, que da título al disco. Es muy calmada, muy acústica y Dolores la canta con mucho sentimiento, pero resulta algo floja para cerrar el álbum.  
Roses recupera el sonido de los 90 propio de The Cranberries, de modo que gustará a los fans. La banda ha pulido sus melodías, aunque se les puede reprochar cierta falta de trabajo con las letras, en ocasiones muy repetitivas. Se echan de menos algunas canciones más potentes, carencia a la que hay que añadir el bajón del segundo tramo del disco. Aun así, Roses se deja escuchar con facilidad.

Nota: 6,5
Destacamos: Tomorrow, Raining In My Heart, Schizophrenic Playboys
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